La arquitectura ha estado en constante evolución desde los orígenes de la civilización y hasta nuestros días. El clima, los métodos de trabajo, los materiales disponibles, el paisaje, etc., han ido dictando la creación de nuevos estilos arquitectónicos. Los arquitectos y la arquitectura florece con el paso del tiempo pero de diferentes maneras, es un arte que está y seguirá evolucionando.

Sin embargo, pareciera que en las últimas décadas la arquitectura se ha estancado, ha dejado de escuchar las necesidades de los nuevos territorios y se ha distanciado de la naturaleza. El futuro requerirá de líderes con la capacidad de identificar problemas reales provenientes de un espectro de campos más amplio, transformándolos en oportunidades de negocio innovadoras, con capacidad de impacto y de conectar mejor con la sociedad.

El crecimiento urbano, las amenazas ambientales, la tecnología, etc., están transformando la manera en que planeamos, entendemos e interactuamos con el espacio, para poder enfrentarnos a estos cambios, debemos evolucionar más rápido que nuestro contexto. Esta es, sin duda, una gran responsabilidad para los arquitectos y diseñadores.

Es necesario tener una mente abierta para apreciar la evolución de la arquitectura. Durante los próximos años seguramente veremos cada vez más proyectos e iniciativas que buscarán adaptar la arquitectura a las nuevas tecnologías; para los arquitectos del siglo XX, la arquitectura ha sido representada por grandes proezas estructurales. Ya desde principios del siglo XX surgieron arquitectos como Frank Lloyd Wright, Louis Kahn, Alvar Aalto, Jorn Utzon, Lina Bo Bardi, Luis Barragán, Oscar Niemeyer, etc., que se atrevieron a desarrollar nuevas propuestas para una arquitectura más respetuosa de la ecología. Las nuevas tendencias arquitectónicas no sólo buscan ser energéticamente autosuficientes sino que también buscan integrar las nuevas tecnologías para adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad.

Los nuevos edificios no sólo deberán consumir menos energía, también deben producir cero carbono y cero residuos y de ser posible, deberían producir más energía de la que necesitan para devolverla a la red eléctrica en beneficio de todos. La fusión entre la arquitectura y la infraestructura de las ciudades será clave para crear un futuro sostenible.

El futuro del arquitecto, a diferencia del futuro de otros profesionistas, le permitirá tener una visión más integral, teniendo un papel crucial dentro de los equipos multidisciplinarios que se necesitarán para lograr esta evolución.