La impermeabilización siempre ha sido un tema difícil de tratar, pues no es sencillo elegir el producto que se debe aplicar, ya sea por malas experiencias anteriores o simplemente por no contar con la información necesaria.

Sin embargo, debemos tener en mente que las lluvias cada vez son más fuertes en nuestro país, y la importancia de tomar las medidas necesarias para salvaguardar la tranquilidad de nuestros seres queridos y también para cuidar nuestros bienes materiales, nuestros muebles, y, en general, todo lo que resguardan las paredes y los techos de nuestro hogar.

Antes de comenzar con el trabajo de impermeabilización, lo primero que se debe hacer es detectar las zonas que necesitan atención. Aunque en general cualquier área que esté en contacto con la intemperie es susceptible de ser impermeabilizada, debemos poner especial atención en las siguientes zonas:

  • Cualquier techo, cubierta o azotea.
  • Muros sin aplanados ni pintura.
  • Muros de colindancia que no tengan flashingso canalones.
  • Uniones de losas con pretiles.
  • Uniones entre dos losas o cubiertas.

Una vez hecho esto, hay que identificar los lugares por donde se filtra el agua, teniendo presente que esta busca cualquier camino natural y que en las losas de concreto siempre quedan pequeños espacios vacíos por los cuales se puede filtrar. Por ello, el lugar en el que encontremos una gotera no siempre es el espacio exacto en el cual se encuentra la falla en la impermeabilización o la grieta en la parte superior.

A continuación hay que elegir el producto, para lo cual resulta relevante conocer los distintos tipos de impermeabilizantes que existen, ya que hay una gran variedad y cada vez aparecen más en el mercado. En Construcentro tenemos el portafolio más aplio del mercado, con almacenes e inventarios suficientes para surtir todos los pedidos de nuestros clientes, por lo que somos la mejor opción a la hora de elegir el tipo de impermeabilizante que necesitas para proteger tu hogar. Los más conocidos son los siguientes:

Impermeabilizantes integrales: se utilizan para cubrir lugares que estarán en constante contacto con agua o con humedad, como cisternas, albercas, cimentaciones, etcétera, y se colocan directamente en la mezcla del concreto; algunas veces, en el menor de los casos, se colocan en la mezcla que se aplica como aplanado de muros. Estos impermeabilizantes se unen a la estructura que se quiere proteger, es decir, son parte integral de ésta. Si no está pensando en construir una obra nueva, este tipo de producto no es lo que necesita.

Impermeabilizantes asfálticos: son los más empleados, al menos en el hogar, y son los más baratos. Se pueden utilizar en cualquier momento de la vida útil de una construcción aunque no necesariamente solucionan todos los problemas de humedad. Existen varios tipos según el clima, la cubierta sobre la que se va a aplicar, la forma en que se quiera aplicar e incluso el color o la apariencia física que se busque. Es común encontrarlos en base agua o en base solvente; los primeros se recomiendan para obras nuevas y los segundos para las cubiertas que ya fueron impermeabilizadas antes. Estos últimos tienen la característica de un secado rápido.

Impermeabilizantes prefabricados: también están elaborados con materiales asfálticos, pero tienen la gran ventaja de ser carpetas —como su nombre lo indica— prefabricadas, que se colocan más rápidamente, y son más resistentes al clima y a los movimientos naturales de las estructuras. En general, este tipo de impermeabilizantes ofrece más años de garantía y su reparación es simple y duradera. Se pueden colocar en frío, con algunos productos adhesivos o con calor.

Para la elección del impermeabilizante debemos tomar en cuenta la superficie en la que se va a aplicar, el grado de exposición al agua, el tiempo de colocación y secado, y los años de garantía que ofrece el proveedor. Esto es, si la superficie que vamos a impermeabilizar es una losa o un techo inclinado, ya sea de concreto o de lámina, no es necesario invertir en los impermeabilizantes prefabricados. Es suficiente con un impermeabilizante asfáltico especial para la zona que hay que cubrir; por el contrario, si la superficie es plana y con tendencia a alojar charcos y humedades, es mejor un impermeabilizante prefabricado.

Por ejemplo, para quienes viven en zonas muy calurosas donde tienen lugar lluvias fuertes, existen productos de secado rápido, que poseen una consistencia térmica que permite mantener fresca la temperatura interior reduciendo el calor en la losa y el consumo de electricidad, ya que evitan mantener encendido el aire acondicionado durante largas horas.

Muchos de estos productos los podemos aplicar nosotros mismos, pero no hay que olvidar que debemos leer las fichas técnicas del producto y acercarnos al proveedor para conocer los términos de la garantía, ya que ésta nos dará la seguridad de que no tendremos que volver a invertir en algo que ya habíamos pagado.

En resumen, cada problema tiene una solución diferente y es recomendable acercarse a los proveedores para recibir un buen consejo. En lo que se refiere a la impermeabilización no debemos entender el ahorro como la adquisición del producto más barato en el mercado, sino del que solucione adecuadamente nuestros problemas: más vale invertir en un buen producto que sufrir cada temporada de lluvias.