Controlar la humedad es fundamental para el funcionamiento adecuado de cualquier edificio, para proteger la salud de los habitantes de los efectos de la humedad, además de proteger los sistemas mecánicos y los objetos materiales que contienen las construcciones.

La humedad excesiva es un problema común en todo el país, desde las regiones tropicales hasta las zonas áridas en el norte. Se calcula que aproximadamente un 85% de las edificaciones existentes han sufrido daños por agua y que el 45% ha sufrido fugas o goteras en algún momento.

La mayoría de los problemas causados por la humedad tienen sus raíces en malas decisiones durante el diseño, la construcción o en el mantenimiento; sin embargo, este tipo de problemas pueden ser evitados si entendemos cómo se comporta el agua en las edificaciones.

El control de la humedad consiste en:

  • Prevenir la entrada de agua y la condensación en áreas de la edificación que deberían conservarse secas.
  • Limitar las zonas que estarán continuamente húmedas debido a su uso, como los cuartos de baño, cocinas, cuartos de limpieza, etc.

Para que el control de la humedad sea exitoso, los materiales vulnerables de las zonas húmedas se deben mantener lo suficientemente secas como para evitar problemas, lo que significa que un edificio deberá ser diseñado, construido y mantenido de forma que estos materiales no se mojen y en caso de que entren en contacto con agua, la edificación debe ser controlada de forma que sequen rápidamente.

La humedad puede dañar los materiales de construcción y sus componentes, y si llegara a existir una condición de humedad excesiva durante un periodo prolongado de tiempo, podrían propagarse mohos, bacterias y pestes de insectos en materiales de construcción y sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado. La humedad también puede causar corrosión en sujetadores estructurales, cables, techos de metal, etc. así como fallas en los adhesivos de pisos y techos; podría provocar que materiales solubles en agua puedan disolverse, que la madera se pandee, hinche o pudra, que se dañen las pinturas y barnices, etc.

Por otra parte, la humedad también puede afectar la salud de los habitantes de una construcción, provocando síntomas negativos en el sistema respiratorio y síntomas asmáticos en personas afectadas por el asma, tos, dificultad para respirar, alergias, etc.

Estos problemas de salud y de daños en las construcciones causados por la humedad pueden ser sumamente costosos. Estudios realizados por el Laboratorio Berkeley, de Estados Unidos, estimaron que los costos relacionados con el asma provocada por exposición prolongada a la humedad llegan a costar aproximadamente 3.5 billones de dólares, pero también ocasionan problemas como ausentismo laboral y reducción en la productividad debido a problemas de salud, incremento de riesgo en seguros, costos de reparación, pérdida de uso de espacios, etc.

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