Los proyectos urbanísticos de Mario Pani permitieron dar respuesta al crecimiento desordenado de la ciudad de México y su modelo fue exportado a otras grandes capitales del mundo.

Mario Pani fue uno de los arquitectos más destacados del siglo XX en América Latina. Sus obras y proyectos introdujeron nuevas tipologías que impactaron la vida de millones de personas, definieron patrones de crecimiento, dieron forma a políticas públicas en el país en un periodo clave para la construcción nacional, contribuyendo a la consolidación de distintas instituciones y convirtiéndose en símbolos de una época.

Pani nació, un día como hoy, 29 de marzo, hace 107 años. Fue el cuarto hijo del matrimonio formado por el ingeniero y político Arturo Pani Arteaga y Dolores Darqui, hija de un empresario minero. Fue sobrino del ingeniero Alberto J. Pani, importante personaje que realizó obras de infraestructura hidráulica al término de la Revolución. Al haber nacido en una familia acomodada, y gracias a la labor de su padre, que se desempeñaba como cónsul en diferentes países, Pani tuvo la oportunidad de realizar estudios en la Ciudad de México, Italia y París. Estuvo tan relacionado desde pequeño con la arquitectura y la ingeniería, que no le fue difícil decidirse por estudiar la carrera de Arquitectura, la cual estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París cuyo título profesional fue convalidado en 1934 por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Al regresar a su ciudad de nacimiento, la primeras obras de Mario Pani no tuvieron gran relevancia, aunque pronto comenzó a sobresalir entre los grandes de su época al asumir sin temor proyectos de mayor importancia. Sus proyectos iniciales se vieron marcados por la aplicación estricta de las teorías arquitectónicas aprendidas durante su carrera universitaria, aunque poco a poco, la creatividad, la novedad y la utilización de materiales diferentes que se fueron abriendo paso en sus creaciones dando lugar al Pani que conocemos en la actualidad.

Pani comenzó a tener obsesión por la funcionalidad y a aplicar las ideas de Le Corbusier, pero siempre adaptadas a las necesidades de sus proyectos convirtiéndose en un visionario del problema del crecimiento desorbitado de las ciudades y de los efectos que esto podría causar en referencia a la vivienda, así que guió sus proyectos hacia edificios verticales para albergar en poco espacio horizontal al gran número de familias y, posiblemente, ésta sea una de sus grandes propuestas exportadas después a todo el mundo.

Los problemas de urbanismo y planificación absorbieron considerablemente su carrera, convirtiéndolo en el gran innovador e impulsor de la actual morfología urbana de la Ciudad de México. Participó y desarrolló en el diseño de un vasto proyecto para el crucero de Reforma-Insurgentes (del cual sólo se concreto el Hotel Plaza); Ciudad Satélite, los multifamiliares Juárez y Miguel Alemán y el Condominio en el Paseo de la Reforma, el primero en su tipo en el país.

Sus obras continúan siendo un emblema en la ciudad, pero el objetivo social que planeó en sus conjuntos no se logró del todo. Además, durante el terremoto de 1985 colapsaron el edificio Nuevo León en Tlatelolco y una gran parte del multifamiliar Juárez, lo que provocó que arreciaran las críticas a su trabajo. Pese a todo ésto, Mario Pani sigue siendo considerado como uno de los mejores exponentes del siglo XX, y ha pasado a la historia como un original y prolífico arquitecto con más de 136 proyectos realizados en medio siglo de carrera profesional.